martes, 14 de octubre de 2008

1995 - "Mañanita de sol" de Carlos Gardel e Imperio Argentina

Lo de mi pasión por el tango creo que viene de familia, aunque creo que fue por estos años en que creció hasta hacerse habitual poner un tango en clase al final del curso. Generalmente usaba versiones modernas, como las de Carlos Montero. Pero al buscar en la Red he encontrado esta maravilla que mezcla las dos voces más sorprendentes y aclamadas de las dos orillas del Atlántico: Carlos Gardel y la española Imperio Argentina. Como no tengo espacio para darle a cada uno su año y su lugar en mi selección, pues decido ponerlos juntos y bien amarrados.

Letra de "Mañanita de sol"

Caballito campero
oigo tu galopar,
más veloz que el pampero
el gaucho que quiero
está por llegar.

Cielito azul,
rayito 'e sol,
florida aurora,
ave canora
eso sos vos.

Noche sin luz,
árbol sin flor,
pájaro herido
lejos del nido
eso soy yo.

Florecen las ilusiones
en la quietud de un remanso.
Juntemos los corazones.

Caminito del campo
que sabés mi pasión,
interrumpe tu siesta
porque está de fiesta
hoy mi corazón.


Canción "Mañanita de sol" de Carlos Gardel e Imperio Argentina

3 comentarios:

Gelovira dijo...

Una verdadera joya, aunque en ese dúo me quedo con la voz de Gardel, tan intemporal. La de él es una voz impresionante, de gran fuerza y siempre conmovedora. La de Imperio Argentina, con ser buena, me parece un tanto trasnochada por su timbre almibarado y excesiva rapidez en algunos momentos.

An Arco dijo...

Gelovira, Gelovira: ¡Cuánta razón tienes! Para mí, el problema no está en la voz, sino que en las grabaciones antiguas, los graves se conservan bastante mejor que los agudos, y la voz de Imperio Argentina es especialmente aguda, lo cual hace que -aparte de ser una moda de aquellos años- el tiempo parezca afectar a la belleza del dúo.
Si escuchas grabaciones posteriores de Imperio Argentina, verás cómo tiene una voz prodigiosa, bien entonada y en absoluto almibarada o demodé.
De cualquier manera, tienes un oído fino y una gusto selecto y delicado. ¡Chapeau!

El Extranjero dijo...

¡Cuánta gravedad! ¡Cuánta agudeza!