Aprovechando los dos días que la Administración nos dio con motivo de las fiestas de El Pilar, decidimos hacer una escapadita no muy lejos de casa.
En Aragón Televisión HD, hace tiempo que no dejan de poner programas documentales y entre ellos uno titulado “Caminos del Ebro”. Por casualidad vimos uno en el que aparecía un pueblo de Burgos, llamado Frías. Y me gustó tanto la vista que no dejé de insistir en visitarlo en cuanto nos fuera posible.
Mi bien amada Gelovira, al hilo de mis insistencias, decidió con su amado perderse por esos montes del norte de Burgos y pasear sus alcázares por las fronteras montañosas de Santander, Burgos y Álava. Y su experiencia, según sus propias palabras, mereció la pena.
Así que reservamos el alojamiento en una casa de turismo rural y nos largamos nada más terminar de trabajar en dirección a Frías.
Como nos dijo el dueño de la casa rural, el nombre de Frías no tiene nada que ver con el frío que hace ni nada por el estilo, sino que justo al contrario, parece que tiene un microclima que protege a los pueblos de alrededor de los duros inviernos mesetarios.
El pueblo recibió un premio de embellecimiento, creo que en 1976, pero la verdad es que se aprecia que todos los habitantes del pueblo están comprometidos en su conservación y en su belleza (a excepción, claro está, de los abanderados del ladrillo que han hecho a la salida del pueblo diversas construcciones y urbanizaciones que son de llorar a lágrima viva).
Para que os hagáis una ligera idea, os paso estas fotos del pueblo.
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